jueves, 24 de mayo de 2012

Las Letras de tu Nombre


La Botella del náufrago, los Mapas y las constelaciones,
la música de tu voz y el resplandor del cielo en tus ojos...
El mensaje que puedes encontrar siguiendo la brújula de tu corazón,
cuando las letras de tu nombre son el eco de una fábula de amor.


Todos los lenguajes, todos los paisajes,
y la misteriosa historia de ángeles y hadas que soñaste alguna vez...
Tus manos bondadosas que acarician los murmullos de la luna,
todos los misterios que descifras con la luz apagada, antes del amanecer.



La Botella del náufrago, los canciones y los enigmas,
todos los secretos que me has confesado cuando estás dormida...


Michael David Durán

viernes, 11 de mayo de 2012

REFLEJOS


En un espejo de fuego se reflejan las sombras de mi pasado,
Y se trenzan con violencia mis errores y mis sufrimientos.
En un espejo viviente se reflejan cada verso y cada pecado,
Y se desgarran suavemente, con sangre mis sentimientos.

En un espejo invisible he visto mi rostro verdadero,
Como dibujado con puntas de acero en gotas de llanto,
Como esculpido en la niebla, como vapor callejero:
Un débil rostro, hermoso y  transparente, tan puro que provoca espanto.

Y en este peligroso  mundo de fríos espejos mortales,
Me he visto en la penumbra de mis ojos cerrados,
Como quien contempla un bosque de reflejos espectrales,
Como quien recuerda una legión de Ángeles olvidados.

En un espejo de plata he perdido mí vista, en reflejos y visiones:
Manchas de oro y rayos opalinos han deslumbrado a  mis ojos.
En un espejo de lágrimas, he vislumbrado los silbidos de las viejas canciones
Que a través de los sueños, he visto naufragar como antiguos despojos.


Fotografía tomada de Internet

Y todo ha sido un espejo triste de mi locura: cada sombra y cada reflejo,
Cada palabra escrita, cada pensamiento dibujado y cada eco marchito…
He sido en las calles perdidas y los abismos sepultados un simple reflejo:
Un reflejo del tiempo, un reflejo de la lluvia, un triste reflejo del infinito.

He sido el reflejo de ese hombre que me ve y de esa mujer que me mira,
He sido el reflejo de la angustia de mis ancestros y de su agonía,
He sido el reflejo del océano que muere y del niño desahuciado que delira,
He sido en este insoportable mundo de espejos el reflejo de la poesía.

Y todo ha sido un vano reflejo de la frágil eternidad en la corta vida:
Mariposas peregrinas, árboles inclinados y complejos versos.
Estas manos que se han reflejado en tantas manos: el temor a la muerte y la huida,
Todo es un delicado reflejo de Dios, porque somos su reflejo: ¡hombres y universos!

 Michael David Durán

sábado, 14 de abril de 2012

Mitologías

Antiguos dioses han descendido al mundo de los mortales.
y un beso ha sido suficiente para despertarlos.


La fuerza de tus manos y la magia de tus ojos,
convocan ejércitos de sueños que se inclinan y besan tus pies.

Imagen tomada de la página web
de la Película Furia de Titanes 



El poder que ejerces, cuando dominas mis labios,
me convierte en un mortal que vence sus miedos para estar a tu lado.



Antiguos dioses han descendido al mundo de los mortales,
y se insubordinan mis caricias en el templo de tu piel.


Michael David Durán

domingo, 1 de abril de 2012

Mañana de Lluvia


Mañanas como ésta, me recuerdan aquel abrazo que nos dimos, 
cuando el calor se escapaba de nosotros en bocanadas de aliento. 

Tu fragancia inolvidable, la tibieza de tu piel, 
el mágico instante de risas y suaves movimientos 
para compartirnos el calor que conservabamos como un tesoro.

Mañanas como ésta, 
me recuerdan tus mejillas 
mientras minuciosamente mis besos se acercaban a tu boca.


Fotografía tomada de Internet

Mañanas como ésta, 
me recuerdan a mis brazos inexpertos en el momento de rodear tu cintura.
Mañanas como ésta, 
me recuerdan que llovieron besos sobre tus párpados y tu frente
me recuerdan el sabor y la textura inolvidables de tu boca.

Mañanas como ésta, desearía devolver el tiempo 
y estar contigo por mucho más tiempo, 
abrazarte para darte calor 
y ser en tus labios lluvia de besos nuevamente... 

Michael David Durán

miércoles, 28 de marzo de 2012

Lágrimas Fugitivas

Lentamente caen lágrimas fugitivas, 
se arrojan suicidas contra el asfalto y la velocidad las devora.
La gravedad las confunde con el corazón destrozado
y estallan en el bullicio de la lluvia
confundidas con las gotas de la tristeza y la soledad.

En el cielo, la luna observa enmudecida la historia 
y las estrellas murmuran los secretos:
Eran los enamorados la fuente y el significado de la fantasía,
la risa que contagiaba, la fuerza que inspiraba.
Eran los enamorados como niños que se encuentran en la multitud,
y que se reconocen entre pequeños colores y gestos.

Yo los conocí entre globos metalizados y dragones azules,
y hoy no me queda más que el recuerdo de sus manos unidas.

Fotografía tomada de Internet

¿Quién se encarga de matar aquel delicado misterio,
que une a dos almas como si fueran una?
¿Dónde fuiste aquella noche cuando hubo lágrimas y se acabó el tiempo para hablar de amor?
¿Cuándo olvidaste ese beso que te despertó al amanecer?


Él llora, ella niega, ellos recuerdan, murmuran y reclaman.
Son esa playa donde el mar se arroja contra la arena.
Él busca, se arrepiente, ella ríe con más fuerza y porta la máscara del actor valiente.
Ellos, en el inventario de sus culpas y errores, saben que la historia pudo ser diferente.

Ellos estaban juntos en el crepúsculo y en la madrugada, 
en las carreteras, huyendo de la tormenta y enfrentando los rayos del sol.
Ella con caricias lo dibujaba en sus sueños de mujer que pretende no enamorarse.
Él le enseñaba nuevos idiomas y los secretos para pilotear en el viento.

Yo los vi besarse, cantar, jugar y correr bajo la lluvia,

y hoy no me queda más que el eco perdido de sus voces enamoradas.

Lentamente caen lágrimas fugitivas, 
se deslizan desesperadas contra el lodo y las piedras.
La gravedad las confunde con el corazón angustiado
y revientan en el bullicio de los turistas desconocidos, 
desvanecidas en el orgullo, el miedo y las miradas que se pierden en la oscuridad.


Michael David Durán


lunes, 26 de marzo de 2012


Criatura intangible, princesa de un reino lejano, 
de un sueño extraviado en las páginas de un libro infantil.
En tu cuello habita todavía el perfume al que encadenaste mi alma aquella mañana de abril...

Hada (Imagen tomada de Internet)

Tu nombre es la llave que abre las puertas de mi inspiración.
Tu rostro, a pesar del paso del tiempo 
sigue siendo el de aquella niña a quien tomé de las manos 
para leer las lineas de su destino, 
anhelando que mi nombre hubiese sido escrito en ellas.

Tus labios dejaron su marca en los míos, 
propiedad de tu boca es desde entonces mi boca.

Michael David Durán

sábado, 24 de marzo de 2012

Epifanía Huracanada (Minwë Muse)

Las antiguas mitologías nos enseñan que la inspiración es esa ráfaga divina
que invade nuestros pensamientos y permite a nuestros sentimientos crear paraísos.
En la antigüedad, las artes eran representadas por nueve hermosas deidades que habitaban el Parnaso.
Ellas eran las Musas y estas letras están dedicadas a una de ellas.


A Adriana Ávila

En los años de mi juventud, aprendí el minucioso arte de la poesía.
Un aprendizaje epistolar fue el mío. A través de nubes y montañas,
los versos volaban en el vuelo de palomas mensajeras.
En aquel tiempo una hermosa Alquimista moldeó mis silencios y transformó mi llanto en poesía.

Agradezco a la dama que me ha acompañado a recorrer los laberintos de mi mente,
el privilegio de encontrar una voz capaz de conmover la ferocidad de mi melancolía.
Hoy, he descubierto una nueva forma de expresar los sentimientos,
la sensualidad, la ternura y la pasión huracanada. 

Alguna vez tuve una Musa que me inspiró con el rumor del mar y sus atardeceres,
y con el paso de los años, han llegado nuevos seres fantásticos que motivan mis letras, 
el arte de seducir con una mirada que amenaza con endulzar la vida,
y el arte de doblegar mi voluntad con un beso, son también los atributos de mis Musas.

Hoy, comprendo que además de letras, palabras, metáforas y silencios,
la poesía está presente en la respiración, la mirada, la sonrisa y la voz de la Musa,
y ella es una divinidad que se hace humana, que sonríe, suspira, exclama,
parpadea y nos comparte su inspiración, convirtiéndola en la nuestra.

Ahora, contemplo las innumerables páginas que he escrito, sin voz ni mirada,
las acaricio mientras susurro una entonación cuyo eco se pierde entre las estrellas mudas.
Murmuro el nombre de una mujer cuya sonrisa dibujo con palabras cada noche.
Ahora, comprendo que la poesía necesita ser esa voz que escuchamos en el reino de los sueños.

Imagen tomada de Internet
(El Amor en los Tiempos del Cólera)

Ahora, en el atardecer solitario, me siento un aprendiz nuevamente.
Y mientras se deleita mi alma ante la Musa que se ha convertido en una Epifanía,
recuerdo los labios de la mujer que me hizo suyo en una mañana de lluvia.

La Musa es una mujer sensible, apasionada y curiosa, 
es una mujer trabajadora, valiente, delicada, maternal y guerrera.
La Musa es la mujer, que puede convertirme en el Diablo y llevarme al Paraíso.
La Musa es la mujer a quien puedo agradecer los manantiales a donde ha llevado a mi alma.
La Musa llega como un huracán de inspiración y transforma su voz en los versos que cultivo.
La Musa es una epifanía, cuando detiene al Universo y me mira a los ojos, 
entonces en sus mejillas contemplo delicadas estrellas, que se convierten en el destino de mi poesía.

Michael David Durán