sábado, 8 de enero de 2011

El Amenazado

Jorge Luis Borges


Es el amor. Tendré que cultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.


lunes, 6 de diciembre de 2010

Miedo



Compartimos la mirada del miedo, ese delicado misterio
de una pesadilla, que se siente en la piel.
Pálidas siluetas somos, espectros desvanecidos,
con labios rojos y palpitantes.
Dibujas con luces, sombras y colores, 
con la magia de tu expresión siempre fascinante...
Compartimos la mirada del miedo,
y una silenciosa pesadilla bajo la almohada,
que se siente fría, solitaria y distante.

Inocencia


Inocente es tu olvido, siempre has sido la pequeña criatura que se deleita con placeres sencillos:
 una paloma herida o aquella playa donde sembraste tus lágrimas... 
Mi amor de animal inofensivo.



Inocente es tu silencio, siempre he sido la pequeña criatura que se embriaga con placeres sencillos:
 tus canciones en lenguajes antiguos o tus caricias en mi lomo antes del amanecer... 
Tu Amor mitológico y frágil.

sábado, 5 de junio de 2010

La Máquina del Tiempo



Los calendarios, arrancados en noches sin luna,
son una multitud de grita en un dialecto voraz.
Los relojes desfigurados por el peso de la soledad,
son ese tormento que tiene forma y sonido.
Las clepsidras, son artefactos húmedos y fríos
donde cada gota de llanto es un pequeño mar...
Esta hermosa maldición de mirar atrás,
me ha llevado a desafiar las fronteras del tiempo.
He visto lo que ya no existe, en las cenizas del pasado,
y un tic-tac inevitable, inunda mis ojos,
cuando la maquina del tiempo, 
me recuerda que estuve enamorado. 


Derechos de Autor de la Imagen:
Salvador Dali